Capítulo 7
Jonathan estaba impactado. Nate era más hermoso de lo que esperaba. El hombre quitaba el aliento.
Trató de ser profesional y no dejarse llevar por la lujuria que se estaba despertando en él. Se alegró de que Nate no pudiera ver la erección que se abultaba tras sus pantalones de mezclilla.
Nate sonreía, el brillo de sus ojos parecían crear faros de luz verde que iluminaban todo a su paso. Jonathan se maldijo a si mismo por sus estúpidos pensamientos. ¡Parecía un estúpido poeta y era un jodido psiquiatra!
Nate se sentó cerca de Jonathan, el olor a hierba y almizcle de Nate inundó las fosas nasales del psiquiatra. Su erección creció más, haciéndose terriblemente dolorosa.
Necesitaba sacar este deseo irracional que se estaba apoderando de sus sentidos. Nunca un hombre lo había alterado tanto con su sola presencia.
Nate sonreía y Jonathan se derretía.
Como traído de la nube en la que se encontraba, la voz de Nate empezó a retumbar en la cabeza de Jonathan cuando el muchacho empezó a hablar temblorosamente.
—Mi vida fue la de un niño normal, por lo menos hasta que tuve cuatro años. —Los ojos de Nate perdieron la luz y su cara se ensombreció con angustia. Suspiró y continuó—: Mi hermano y yo éramos muy unidos. Era un buen hermano, considerado, cariñoso, protector. —Nate ladeó la cabeza, tratando de poner en palabras todo lo que jamás podría alejar de su mente. Era doloroso, manejar el recuerdo de ese día en particular lo inundaba de angustia y desconsuelo. Ese recuerdo le traía una y otra vez la pérdida de su amado hermano—. Volvíamos del colegio, hacía calor, la calle estaba desierta. Habíamos planeado jugar con agua cuando llegáramos para refrescarnos y divertirnos al mismo tiempo. Caminábamos de la mano, justo cuando un hombre borracho se cruzó en nuestro camino. El hombre olía mal, estaba sucio y se tambaleaba. Sus manos estaban en sus bolsillos. Erick, mi hermano, me jaló de tal manera que quedé detrás de él. El hombre se acercó lentamente, caminado en zigzag. Mi hermano temblaba de ira, podía sentir su repulsión hacia ese hombre.
Nate guardó silencio por un momento. Una lágrima rodó por su mejilla y sus manos comenzaron a temblar. Sacudió su cabeza, tratando de alejar las jodidas lágrimas.
Jonathan tenía el intenso impulso de levantarse y abrazar a Nate, de reconfortarlo y besarlo una y otra vez. Se contuvo, apretando los puños a sus lados. Necesitaba relajarse, ser el médico que Nate necesitaba. Si quería ayudar a Nate con sus problemas, necesitaba controlar sus sentimientos.
—No puedo… —sollozó Nate, temblando como si un frío polar hubiera envuelto su cuerpo.
—No te preocupes, Nate. Con el tiempo lo harás —Jonathan le respondió, tratando de darle consuelo con sus palabras.
—Siento cuando voy a decir más, que mis palabras se atoran en mi garganta, que ya mi voz no está.
—Eso es por el trauma. Respira profundo. No podemos pretender que superes esa experiencia en unos minutos. Si fuera así de simple, no estaríamos aquí reunidos.
Nate respiró profundamente. La voz de Jonathan le calentaba el espíritu.
—Es verdad —continuó Nate—. ¿Se hará cargo de mí? —preguntó inocentemente.
«De tus pensamientos, de tu corazón y de tu cuerpo», pensó Jonathan sin dudarlo.
—Creo que podremos ponernos de acuerdo para comenzar la terapia. Pero antes me gustaría saber por qué decidiste hacerla en este momento y no en otro.
Nate se sonrojó, tenía tanta vergüenza de confesar que era debido a su novio. «Mi novio», pensó Nate y una sonrisa se dibujó en su rostro. Aun no podía creer la suerte que había tenido de conocer a Steven.
—Quiero ser un hombre completo para mi novio —confesó con timidez.
«¿Novio?¿Tiene un jodido novio?» Jonathan se deprimió con la noticia pero trató de focalizarse en Nate y su problema.
—¿Él de alguna manera te forzó a hacerlo?
—¡NO! Él no sabe nada de esto. No es que me importe estar ciego, pero quiero desterrar mis fantasmas, seguir adelante con mi vida, sin las pesadillas, sin los recuerdos que me atormentan. Quiero ser el mejor hombre que pueda llegar a ser para él ¿Eso es algo malo?
—¿Y a él le importa tu ceguera?
—No. Aunque él es artista, es un pintor y me gustaría poder ver su obra, verlo trabajar. Puedo sentir cómo ama lo que hace y eso es algo que no podemos compartir. Y es algo a lo que le temo.
—¿Te ha dicho algo al respecto? —preguntó Jonathan. Si bien no pensaba interferir en la relación de Nate con su novio, de ninguna manera permitiría que Nate se sintiera menos por su ceguera.
—No. Nuestra relación es reciente. Quiero que funcione y es por eso que me he decidido a hacer algo con mi pasado, con mis tormentos. No sé si volveré a ver o no, pero quiero despertar cada día y no recordar tan dolorosamente ese día, el día en que mi hermano fue asesinado, ni tampoco quiero recordar con dolor los días después de ese día. Mi vida encerrado entre cuatro paredes. Mi madre ahogándome con sus miedos, su angustia y sus reproches.
—¿Reproches?
—Sí, ella… me culpaba de mi ceguera. Ella pensaba que fingía. Los primeros años fue una verdadera tortura.
—Nate, creo que tendremos muchos en qué trabajar. ¿Podrías ir a la consulta dos veces a la semana?
—Sería fantástico.
—Dime tu disponibilidad así ya dejamos establecidos los días y horarios. ¿Te parece?
—Perfecto.
Nate le indicó a Jonathan sus horarios y en breve acordaron que tendrían los lunes y jueves por la tarde sus consultas.
Nate estaba muy feliz. Quería hablar con Steven y contarle las buenas noticias.
Steven esperaba a Nate sentado en las escaleras de la entrada del colegio de ciegos. Entre sus manso tenía la caja conteniendo el teléfono celular que le había comprado. Ya había programado su número telefónico en él.
Habían acordado este encuentro. Steven quería ver a Nate en ese instante. No quería esperar más.
El sudor corría por su cuerpo. Su rostro estaba empapado. El calor era insoportable. Abrió una botella de agua que había comprado en un kiosco y se tomó todo el líquido sin respirar. El dolor de su garganta seca se había calmado.
La puerta del colegio se abrió y los ladridos de Max le anunciaron a Steven que Nate estaba saliendo a su encuentro.
—¡Nate! —gritó Steven, jalando al muchacho a sus brazos.
La sonrisa de Nate era lo más bello que Steven había visto en el día. Rápidamente se estaba enamorando del pequeño hombre entre sus brazos.
—Hola, novio —dijo Nate con un tono burlón.
—Hola, novio —respondió Steven con una voz ronca y cargada de deseo.
Nate tragó duro, Steven lograba ponerlo de muy buen humor… en todos los sentidos. Hacía mucho calor pero él sentía un fuego más caliente que el del exterior crecer en su interior. Nunca se había considerado un hombre apasionado… hasta que conociera a Steven.
—Tengo un regalo para ti. —Steven estaba emocionado. Hacía tiempo que no se sentía tan bien junto a otra persona.
—¿Qué es? —La sonrisa de Nate parecía la de un niño el día de navidad.
—Vamos a mi casa y te lo daré. Hace mucho calor para quedarnos en la calle.
—Bien.
Max se agitaba alrededor, pero hoy un poco más tranquilo. Había reconocido a Steven como a alguien familiar. El perro tenía buenos instintos y eso tranquilizaba aun más a Nate respecto de la decisión de embarcarse con Steven en una relación.
Caminaron de la mano, como el día anterior.
En la vereda de enfrente estaba Jonathan observando la escena. Pudo ver la alegría en el rostro de ambos hombres y se tranquilizó. Si bien sentía una profunda atracción hacia Nate, sabía que él no era el hombre ideal para el muchacho. Jonathan no era protector, ni demasiado cariñoso y viajaba mucho por su trabajo. Nate necesitaba a alguien que lo contuviera, que estuviera a su lado durante todo el proceso de su tratamiento. No sería fácil, ni para Nate ni para el hombre que parecía ser la alegría en la vida del muchacho.
Sonrió, sabiendo que Nate estaba en los brazos del hombre correcto.
Steven y Nate estaban sentados en el gran sofá del departamento de Steven. Max estaba en la cocina comiendo algo que Steven le había preparado.
—Quiero mi regalo —dijo Nate haciendo un puchero.
—Primero dame mi beso —ronroneó Steven al oído de Nate.
Nate se rio nerviosamente, tomó entre sus manos la cara de Steven y buscó con sus dedos la boca. Pasó la yema de su dedo índice por la carnosa boca de Steven, una boca suave y tentadora. Recordó la sensación de esos labios contra los suyos y quiso volver a saborear a Steven, sus besos, su lengua, su cuerpo…
Los ojos de Nate se oscurecieron, el deseo brillaba en ellos. Nate acercó la cabeza de Steven a la suya y sin pensarlo dos veces fusionó ambas bocas, en un beso suave pero demandante.
Steven sin poder contenerse, abrazó a Nate y profundizó el beso. La boca de Nate era exquisita y Steven ya sabía que se había convertido en un adicto a ella.
El beso duró más de lo que se suponía debía durar uno de bienvenida. Los jadeos se escucharon en el silencio de la habitación, las manos buscaban piel, arrasando la ropa entre ellos.
Steven recostó a Nate en el sofá, besando cada centímetro de piel descubierta.
—Steven…—jadeaba Nate.
—Shhh, relájate, me ocuparé de ti y luego te daré tu regalo.
Nate se relajó y se entregó a su amante. Steven rápidamente había despojado al ciego de toda su ropa y se quedó unos minutos contemplando extasiado a la hermosa criatura ante sus ojos.
—Eres tan jodidamente hermoso y tan jodidamente mio —declaró Steven y luego suspiró y empezó a besar a Nate y a tocarlo, y a saborearlo. Podía recitar de memoria cada lunar, cada marca, cada reacción de su cuerpo. Amaba la forma en la que Nate se retorcía bajo su boca y sus manos.
Ahora la boca de Steven bajaba por el torso de Nate, dejando un camino húmedo que el aire acondicionado secaba casi al instante. Cuando Steven se tragó la erección de Nate, éste dobló los dedos de sus pies, tratando de contener un grito de placer que nacía desde el fondo de su garganta.
El cuerpo de Nate reaccionaba maravillosamente ante la hábil boca de Steven. ¿Cómo podría vivir sin esta sensación nuevamente? El solo pensamiento de no poder tener este tipo de intimidad nunca más ensombreció el clímax de Nate cuando repentinamente se corrió en la boca de Steven. Quería ser todo para Steven y para eso debería ser sincero con él y contarle su pasado y la importante decisión que había tomado.
Nate estaba perdido en las sensaciones de su intenso orgasmo y en las profundas consecuencias de su inminente terapia cuando Steven lo empezó a vestir y esas expertas y suaves manos lo trajeron al aquí y ahora.
Aturdido, Nate dijo: —Steven, tú no…
—Shhh, después. Ahora abre tu regalo. —Y diciendo esto puso la caja en las manos de Nate.
Nate sonrió y empezó a abrir la caja desesperadamente. Su cara de asombro al sostener el teléfono celular hizo que Steven dejara escapar una carcajada.
—¿Y esto? —preguntó aturdido Nate.
—Es un teléfono celular. Ya tiene programado mi número. Presionando la tecla del número uno te comunicarás con mi celular. Así —Steven tomó la mano de Nate y le mostró dónde estaba la tecla y la presionó con el dedo de Nate. Su teléfono comenzó a sonar, la música de ‘Bad Romance’ interpretada por Lady Gaga hizo reír a Nate.
—No te rías de mi ringtone. Espera a escuchar el tuyo —declaró Steven con picardía.
Nate cortó la llamada y con ansiedad le pidió a Steven que lo llamara. Apenas comenzó a sonar la música de ‘Somos novios’ interpretada por la sentida y hermosa voz de Luis Miguel, hizo que Nate se emocionara hasta las lágrimas.
La canción siguió y la letra quedó grabada para siempre en el corazón de Nate:
Somos novios
Pues los dos sentimos mutuo amor profundo
Y con eso ya ganamos lo más grande
De este mundo
Nos amamos, nos besamos
Como novios
Nos deseamos y hasta a veces sin motivo y
Sin razón, nos enojamos
Somos novios
Mantenemos un cariño limpio y puro
Como todos
Procuramos el momento más obscuro
Para hablarnos
Para darnos el más dulce de los besos
Recordar de qué color son los cerezos
Sin hacer más comentarios, somos novios.
—Ey, ¿hice algo mal? —preguntó preocupado Steven.
—No, al contrario. Gracias. Este es el mejor regalo que me han dado en toda mi vida —dijo Nate y besó una vez más los labios de su novio.
Steven lo abrazó y supo que nunca podría separarse de Nate.


oh gab! que bonito el final!" ademas que me gusta mucho Luis miguel y eso realmente me emociono! :) me dio miedo jonatan, pero veo que en principio no debería ser un estorbo en la relacion d estos dos! noq uiero qe nada los separe! ya les he cogido demasiado cariñó! grrr :P gracias gracias gracoas!
ResponderSuprimirBuenos días, Gaby.
ResponderSuprimirComo siempre, ha sido un placer leerte por la mañana. Últimamente no he podido seguirte tanto como hubiera querido, pero a partir de ahora espero poder hacerlo. Muchas gracias.
Suerte con tu tesis. Los alumnos, para estos casos, suelen utilizar una expresión "mucha mierda", que a mí no me gusta absolutamente nada, pero si a ti te sirve, te la deseo con todo mi corazón.
Penélope
Como siempre Gaby un placer leerte, me encanta el dulce romance de esta novela. Por un segundo dude de Jonathan me alegro que no, realmente Nate y Steven son increibles juntos, aún espero que no encuntren muchos baches... Nunca se sabe.
ResponderSuprimirBueno te leeré pronto en este u otro de tus lindos proyectos.
Besos.
Gaby que capítulo que maravilloso y dulce capitulo y que lleno de amor y de miedos y sombras del pasado ,corta Gaby pero con pero intenso ,me gusto mucho como siempre eres un genio , espero que la tesis te vaya muy bien ,tu puedes con ella besos mi Gaby
ResponderSuprimirGaby gracias por este precioso capitulo que me ha encantado, aunque al principio me he asustado un poco con Jonathan, menos mal que sea dado cuenta de que el no es el hombre que necesita Nate, tambien me ha gustado mucho el final tan dulce y tierno, gracias por compartir con todas nosotras tu maravilloso talento literario.
ResponderSuprimirAyyyyyyy Gaby que bello capitulo estoy enamorada de Nate y Steven porfis que Jonatan no se meta en medio,eres una escritora maravillosa,como tu tesis la hagas igual de bien que escribes te va a salir genial,un beso guapa.
ResponderSuprimirPor dios gabyyy no me asustes asi !!!!! jaja bueno no me tenia que preocupar nate es de steven y eso nada lo cambia ;) me encanta esa cansion!!!!! me emocione ;.) jaja espero con ansia el siguiente capitulo;)
ResponderSuprimirHola Gaby,
ResponderSuprimirMe gustó muchísimo este capitulo, estuvo lindisimo, muchas gracias, aunque al principio me asusto un poco Jonathan, el final me encanto, me gusta mucho esa canción; que tengas un muy bonito día, muchas suerte con tu tesis, besos.